LAS DIVAS DEL SUR: Internet, feminidad y reggaetón desde Chile y Argentina hacia una nueva cultura club.

23 junio 2026

UNIVERSOS SONOROS: Las realidades de Tomasa Del Real, 666ATA y DJ Sustancia.


Durante años, el reggaetón fue leído como un fenómeno con un centro muy claro. Puerto Rico aparecía como núcleo simbólico y cultural del género, mientras gran parte del resto de Latinoamérica ocupaba el lugar de consumidor, adaptación o réplica. La narrativa dominante de la música urbana parecía construida alrededor de geografías bastante definidas: el Caribe producía el sonido y el resto del continente lo reinterpretaba.

Sin embargo, a comienzos de la década de 2010 comenzaron a ocurrir transformaciones profundas que terminarían alterando completamente esa lógica.

Internet estaba cambiando la manera en que la música circulaba. Plataformas como SoundCloud, Tumblr, YouTube y posteriormente Instagram permitieron que artistas jóvenes construyeran escenas enteras sin depender de radios, sellos o medios tradicionales. Por primera vez, una generación latinoamericana criada online podía conectarse directamente entre sí, compartir referencias y producir música desde lugares históricamente considerados periféricos.

Dentro de ese contexto empieza a emerger el neoperreo.

No como un género completamente nuevo, sino como una mutación cultural del reggaetón. Una deformación digital y emocional del género que absorbía referencias extremadamente diversas: electrónica, rave culture, pop, club music, estética cyber, emo, internet culture y nuevas formas de feminidad dentro de la música urbana.

El neoperreo aparece entonces como uno de los primeros grandes movimientos musicales latinoamericanos completamente atravesados por la lógica de internet.


NO TENER LUGAR TAMBIÉN CREA ESCENAS.

Uno de los aspectos más importantes para entender el nacimiento del neoperreo es comprender que muchas de sus figuras principales no se sentían completamente representadas ni por el mainstream urbano ni por las escenas alternativas tradicionales.

La escena nace desde la incomodidad.

Desde personas que crecieron escuchando reggaetón, pero que al mismo tiempo convivían con otras sensibilidades culturales:

Metal, emo, electrónica, punk, club culture, internet aesthetics, cultura pop, cultura queer.


Tomasa Del Real lo explica de forma muy clara:

“Nunca me sentí parte de los lugares normales de perreo. Era incómodo porque mis amigos eran gays, metaleros, profesores, cuicos, delincuentes… y no teníamos lugar.”

Esta frase resulta fundamental porque explica algo que muchas veces queda fuera de las lecturas más superficiales del movimiento:
el neoperreo no nace únicamente desde una búsqueda sonora,
sino desde la necesidad de construir espacios sociales distintos.

La fiesta empieza a transformarse en otra cosa.

Ya no funciona solamente como espacio dominado por códigos masculinos rígidos o por estructuras tradicionales del reggaetón comercial.

Empieza a convertirse en un territorio híbrido donde pueden coexistir corporalidades, géneros, estilos y sensibilidades completamente distintas.

Y quizás ahí aparece una de las principales revoluciones culturales del neoperreo:
no intentó destruir el reggaetón,
sino ampliar radicalmente quién podía habitarlo.

Música de Tomasa Del Real:

EL INTERNET COMO NUEVO TERRITORIO LATINOAMERICANO.

Gran parte de esta transformación no habría sido posible sin internet.

Para una generación completa de artistas latinoamericanos, internet dejó de ser simplemente una herramienta tecnológica y pasó a convertirse en un espacio emocional y creativo.

Tomasa lo resume con una frase profundamente generacional:

“Nunca vi Chile como un lugar donde existía yo sino que mi lugar era el cyberespacio.”

Esa idea atraviesa gran parte del movimiento.

El neoperreo nace desde artistas que crecieron conectados simultáneamente con referencias locales y globales. Por eso sus códigos visuales y musicales resultaban tan difíciles de clasificar:

podían coexistir beats de reggaetón con sintetizadores trance, estética emo, edits rave, autotune extremo, referencias anime o visuales low-res inspirados en Tumblr.


DJ Sustancia, una de las figuras más importantes para entender la expansión regional del movimiento desde Argentina, también describe cómo internet alteró profundamente su relación con la cultura y las referencias:

Con la llegada del internet me explotó el cerebro y ya era más una mezcla de cosas y más cambiante.

Pero al mismo tiempo, reconoce las contradicciones de esa hiperconectividad contemporánea:

“Las redes sociales arruinaron un poco el panorama… veo cosas que me inspiran pero también me genera ansiedad y me comparo con gente que tiene otras realidades.”

Esa tensión es importante porque refleja algo central dentro de la cultura digital contemporánea:
internet funcionó simultáneamente como herramienta de expansión creativa y como espacio de hiperexposición constante.

El neoperreo nace precisamente en medio de esa contradicción.

Música de DJ SUSTANCIA:

EL NACIMIENTO DEL “NUEVO PERREO”

Con el tiempo, el término “neoperreo” terminó convirtiéndose en una categoría reconocible dentro de la música urbana global. Sin embargo, su origen fue mucho más intuitivo y accidental de lo que muchas veces se piensa.

Tomasa recuerda:

“El Neoperreo es un término que salió en una entrevista… dije que era el ‘nuevo perreo’ porque estaba segura de que era música para perrear.”

Y quizás ahí reside gran parte de la fuerza del movimiento.

Porque el neoperreo nunca intentó abandonar el perreo.
Nunca buscó posicionarse como oposición moral al reggaetón clásico.

Lo que hizo fue expandirlo.

Separar la energía corporal y emocional del reggaetón de sus estructuras más rígidas y permitir que el género pudiera contaminarse con nuevas sensibilidades culturales y tecnológicas.

Con el tiempo, el término también comenzó a convivir con otros conceptos más amplios como “club latino” o “latin club”, que buscaban abarcar escenas todavía más híbridas.

DJ Sustancia lo explica así:

“Siento que el movimiento está evolucionando en algo más clubbero, más electrónico.”

Y agrega algo importante:

“Hoy está muy vigente el término club latino o latin club que engloba muchos más géneros.”

Esto refleja cómo gran parte de las escenas nacidas desde el neoperreo terminaron expandiéndose hacia territorios mucho más experimentales y conectados con la cultura club global contemporánea.

Artes por DJ Sustancia.


CHILE, ARGENTINA Y EL SUR COMO NUEVA IDENTIDAD.

A diferencia de otras etapas históricas del reggaetón, el neoperreo no se consolidó únicamente en un país específico. Desde muy temprano funcionó como una red latinoamericana descentralizada.

Chile y Argentina se convirtieron rápidamente en dos de sus núcleos más importantes, aunque con sensibilidades bastante distintas.

DJ Sustancia señala que en Argentina el sonido siempre tuvo una relación mucho más cercana con la cumbia:

“Creo que la principal diferencia es que acá siempre el sonido fue más cumbiero.”

Y además reconoce que probablemente nunca existió una escena nacional de neoperreo completamente consolidada en términos tradicionales:

“No sé si existió una escena nacional de neoperreo propiamente dicho.”

Eso también resulta interesante porque evidencia cómo el movimiento funcionó más como red cultural flexible que como género completamente definido.

En Chile, mientras tanto, el reggaetón evolucionó atravesado por tensiones muy particulares de clase, legitimidad y representación.


666ATA describe esa realidad de forma muy directa:

“Aquí todo es tan clasista que si no haces reggaetón flaite hablando de la calle, de la droga y de armas, no perteneces.”

En ese contexto, artistas con sensibilidades más alternativas o híbridas muchas veces fueron percibidos como demasiado “raros” para el mainstream urbano tradicional.

Pero justamente desde esa incomodidad comenzó a consolidarse una identidad nueva.

Una identidad profundamente atravesada por:
internet, club culture, electrónica, moda,
y nuevas formas de entender el perreo desde el sur global.

Música de 666ATA:

666ATA nos permite ver esta influencia dentro de su propia definición, mientras muchas escenas musicales terminan organizándose alrededor de definiciones rígidas, 666ATA propone una lógica distinta.

En lugar de aferrarse a una etiqueta estable, construye su propio lenguaje.

El concepto de #RE666AETON funciona precisamente como una declaración de principios: una forma de reconocer la influencia del reggaetón, del neoperreo y de la música urbana latinoamericana mientras se empujan esos límites hacia nuevos territorios. Este proceso también es una búsqueda identitaria, dejándolo claro en su último sencillo KRIMINAL, donde el sonido del club mantiene fricciones en lo que sería un objetivo mainstream.

“Yo feliz de seguir participando en fiestas de neoperreo y colaborando con exponentes, pero mi búsqueda siempre ha querido ir más allá de las etiquetas.”

Esta tensión entre pertenecer y escapar define gran parte de las nuevas escenas urbanas contemporáneas.

Las etiquetas permiten construir comunidad, pero también pueden convertirse en fronteras y para una generación que creció completamente atravesada por internet, las fronteras suelen ser temporales.

El sur comienza a ser un referente dónde las limitaciones son cada vez menores y una de las reflexiones de 666ATA aparece cuando habla sobre qué significa hacer música desde el sur.

Su respuesta no parte desde una lógica geográfica, sino desde una conciencia histórica.

“El sur es el sur porque así nos dijeron que se leía el mapa, pero si das vuelta el globo, el sur podría ser el norte.”

Esta observación dialoga directamente con muchas discusiones contemporáneas sobre colonialidad, periferia y producción cultural. Durante décadas, gran parte de Latinoamérica fue posicionada como receptora de tendencias producidas en otros lugares.

Sin embargo, escenas como el neoperreo demostraron que la innovación también podía surgir desde los márgenes.

Para 666ATA, crecer en el sur no aparece como una desventaja.

Al contrario.

“Me honra saber que siempre pensaré así, eso es algo que siempre me impulsará a ir por más.”

La experiencia latinoamericana deja de funcionar como una limitación y se convierte en una fuente de identidad creativa.

Una identidad que no necesita validación externa para existir.


FEMINIDAD, CUERPO Y DESEO


Uno de los cambios más importantes que introdujo el neoperreo fue la posibilidad de construir feminidades mucho más complejas dentro de la música urbana latinoamericana.

Durante décadas, gran parte del reggaetón mainstream reprodujo imaginarios profundamente condicionados por la mirada masculina. Aunque existieron figuras pioneras como Ivy Queen, la industria continuó exigiendo ciertas formas de representación femenina bastante limitadas.

El neoperreo comienza a romper parcialmente con eso.

Pero no necesariamente desde discursos explícitamente militantes.

Tomasa lo explica así:

“No me interesaba disputar nada… solo soy una mujer que canta lo mismo que cualquier hombre.”

Y precisamente ahí aparece una de las rupturas más importantes del movimiento, a posibilidad de normalizar que las mujeres ocuparan el deseo, la agresividad, el lenguaje explícito y el control performático dentro de la música urbana.

666ATA profundiza esta idea:

“Las mujeres también podemos ser explícitas… liberarnos sin ser juzgadas.”

Pero además señala cómo las estructuras de control siguen operando constantemente sobre las artistas mujeres:

“A las mujeres siempre se nos fuerza a cuidar nuestra imagen, cuerpo, vestuario… a los hombres no se les exige nada.”

DJ Sustancia también identifica una necesidad urgente de mayor diversidad dentro de las escenas urbanas contemporáneas:

“Estaría bueno que haya más diversidad y menos hegemonía para que todxs se sientan representadxs.”

En conjunto, todas estas voces muestran cómo el neoperreo no solamente transformó sonidos o visualidades si no que también abrió nuevas posibilidades de representación para cuerpos, géneros y subjetividades que históricamente habían quedado fuera del centro de la música urbana latinoamericana.


UN FUTURO MENOS HEGEMÓNICO

Aunque pertenecen a generaciones y contextos distintos, las voces de Tomasa del Real, DJ Sustancia y 666ATA coinciden en algo fundamental: el neoperreo nunca fue solamente un sonido. Fue la construcción de espacios para quienes no encontraban lugar dentro de las estructuras tradicionales de la música urbana.

Tomasa recuerda ese origen desde la necesidad de pertenecer:

“Nunca me sentí parte de los lugares normales de perreo.”

DJ Sustancia identifica cómo internet permitió que esas comunidades dispersas pudieran encontrarse, compartir referencias y construir nuevas escenas:

“Con la llegada del internet me explotó el cerebro y ya era más una mezcla de cosas y más cambiante.”

Y 666ATA proyecta esa búsqueda hacia el futuro:

“Estaría bueno que haya más diversidad y menos hegemonía para que todxs se sientan representadxs.”

Quizás ahí se encuentra el verdadero legado del neoperreo.

No únicamente en haber transformado el reggaetón, sino en haber ampliado quién puede habitarlo. Mujeres, disidencias, artistas experimentales, club kids, ravers, personas que crecieron entre internet y la periferia, encontraron en esta escena una forma de construir comunidad sin pedir permiso.

Más que un género, el neoperreo fue una invitación a imaginar una música urbana más diversa, más híbrida y menos limitada por las reglas de siempre.

Una escena nacida desde los márgenes que demostró que el futuro de la cultura latinoamericana también podía construirse desde el sur.

Tomasa Del Real (Chile).
666ATA (Chile).
DJ Sustancia (Argentina).